Nada se puede hacer en contra: El factor hereditario
El proceso de envejecimiento que hemos descrito tiene lugar en la piel de cada persona a un ritmo distinto.
Existen grandes diferencias: algunas personas tienen a los 50 la piel que otras a los 40. En otras, en cambio, a los 25 años ya se notan las primeras arrugas finas superficiales.
Esto puede deberse a la dotación genética personal de la que nacemos provistas cada una de nosotras. Nuestras costumbres y estilo de vida no afectan a esta predisposición heredada: Simplemente no puede cambiarse.

